Para percibir los beneficios del yoga lo más importante es la práctica. Al tener una disciplina puedes gozar de un cuerpo fuerte, flexible, una respiración profunda y una mente relajada. Todo listo para tener mayor consciencia de ti mismo y de tu entorno, escuchar tu voz interior y percibir tu esencia divina en esta experiencia humana.
Las posturas de yoga ayudan a estimular la digestión masajeando los órganos internos. Esto regula la secreción de hormonas en el cuerpo, lo cual ayuda a equilibrar el sistema endocrino permitiendo que los órganos funcionen de manera óptima. El movimiento y la actividad muscular también ayudan a prevenir la pérdida prematura de calcio en los huesos. Diversas glándulas son activadas y fortalecen el sistema inmunológico. Así mismo, los músculos se desarrollan para mantener una estructura músculo-esquelética que pueda sostener y movilizar eficazmente nuestro cuerpo. De esta manera es posible mantener una buena salud.
La respiración es parte esencial de la práctica de yoga. Esta permite observarnos tanto física como psíquicamente teniendo la oportunidad de actuar desde nuestra consciencia en vez de reaccionar desde una emoción o pensamiento. Este estado de consciencia es la base para una vida plena. Nuestra práctica consiste en respirar nuestro cuerpo y la situación en cada postura (asana) y observarnos a nosotros mismos en el proceso. Nuestro patrón de respiración habla por sí mismo de tal manera que podemos leer en él nuestros pensamientos y emociones. Así como hacemos esto durante la hora de clase luego lo empezamos a hacer el resto del día, por eso se dice que la práctica de yoga continúa aún fuera de la clase. Cada postura tiene una configuración energética, como un arquetipo que nos da una actitud específica, que luego podemos usar frente a otras situaciones, en vez de simplemente hacer lo que siempre hemos hecho como por inercia.
Al practicar yoga las cosas normales llegan a tener mayor profundidad. Por ejemplo, nuestra postura empieza a ser algo más consciente, ya hemos probado como se siente tener una columna que se alarga, un abdomen activo y respirar largo y profundo y por eso durante el día estaremos más atentos a esa postura y de manera natural iremos regulándola. Igualmente empezamos a tomar consciencia de otras conductas como nuestra alimentación y tratamos de alimentar este hermoso cuerpo que la vida nos a proporcionado de una manera más amorosa. Esto mismo repercute en nuestro estado psíquico, pues estaremos atentos a nuestros "alimentos" mentales, sintiendo esa libertad que nos proporciona la consciencia en nosotros mismos con ello la elección de nuestros pensamientos. Con la práctica constante incluso podemos liberarnos de patrones mentales que no nos favorezcan.
Cada uno tiene su propia experiencia, descubre la tuya.
Las posturas de yoga ayudan a estimular la digestión masajeando los órganos internos. Esto regula la secreción de hormonas en el cuerpo, lo cual ayuda a equilibrar el sistema endocrino permitiendo que los órganos funcionen de manera óptima. El movimiento y la actividad muscular también ayudan a prevenir la pérdida prematura de calcio en los huesos. Diversas glándulas son activadas y fortalecen el sistema inmunológico. Así mismo, los músculos se desarrollan para mantener una estructura músculo-esquelética que pueda sostener y movilizar eficazmente nuestro cuerpo. De esta manera es posible mantener una buena salud.
La respiración es parte esencial de la práctica de yoga. Esta permite observarnos tanto física como psíquicamente teniendo la oportunidad de actuar desde nuestra consciencia en vez de reaccionar desde una emoción o pensamiento. Este estado de consciencia es la base para una vida plena. Nuestra práctica consiste en respirar nuestro cuerpo y la situación en cada postura (asana) y observarnos a nosotros mismos en el proceso. Nuestro patrón de respiración habla por sí mismo de tal manera que podemos leer en él nuestros pensamientos y emociones. Así como hacemos esto durante la hora de clase luego lo empezamos a hacer el resto del día, por eso se dice que la práctica de yoga continúa aún fuera de la clase. Cada postura tiene una configuración energética, como un arquetipo que nos da una actitud específica, que luego podemos usar frente a otras situaciones, en vez de simplemente hacer lo que siempre hemos hecho como por inercia.
Al practicar yoga las cosas normales llegan a tener mayor profundidad. Por ejemplo, nuestra postura empieza a ser algo más consciente, ya hemos probado como se siente tener una columna que se alarga, un abdomen activo y respirar largo y profundo y por eso durante el día estaremos más atentos a esa postura y de manera natural iremos regulándola. Igualmente empezamos a tomar consciencia de otras conductas como nuestra alimentación y tratamos de alimentar este hermoso cuerpo que la vida nos a proporcionado de una manera más amorosa. Esto mismo repercute en nuestro estado psíquico, pues estaremos atentos a nuestros "alimentos" mentales, sintiendo esa libertad que nos proporciona la consciencia en nosotros mismos con ello la elección de nuestros pensamientos. Con la práctica constante incluso podemos liberarnos de patrones mentales que no nos favorezcan.
Cada uno tiene su propia experiencia, descubre la tuya.